A propósito de Granero
Tras grandes partidos con gol y asistencia incluida, tras disputar los 90’ en Villarreal y volver a ser titular en el Bernabéu ante el Tenerife, Esteban Granero pasa a no ser ni convocado para la Champions contra el Olimpique, y carecer de minutos en la suplencia en Sevilla dónde para más inri, Van der Vaart, salta al campo antes que él… Estos acontecimientos dejan entrever que, sin duda, algo ha pasado o está pasando.
El canterano, sustituido en el descanso del Real Madrid- Tenerife, se queda viendo el partido en el vestuario y se va del estadio al término de éste despidiéndose de sus compañeros sin ningún problema con éstos ni con la gente del club, según la versión del propio jugador.
¿Se ha exagerado su reacción en los medios? ¿Es esta la razón de las últimas decisiones del mister? Perdonénme, pero… hay algo que se me escapa.
El pirata, el espejo donde se miran los noveles jugadores de la Fábrica (después de Raúl, por supuesto), la promesa madridista de la temporada…se queda en el banquillo porque a Pellegrini le da por váyase usted a saber que cosa…ya que esto no responde a la política de rotaciones.
El ingeniero, que sentara en su día a Riquelme como golpe de autoridad, muy bien, porque era un díscolo, pero mi pobre Granero, el pirata de la “Perla Blanca”, el nieto de Antonio Molina…Sinceramente, me gustaría saber que hay de cierto o de falso en todo esto. Sin embargo, creo q nunca lo sabremos, sólo me queda esperar para ver como mi 23 favorito vuelve a poner en pie al Bernabéu, que será muy pronto.








One Response to “A propósito de Granero”
Mira, guapa, soy un jugador de la cantera del Real Madrid. Si Granero no quiere jugar ya juego yo. Lo que está claro es que se nos putea a tope en este club. Mira el Barça, cada chico que sale de abajo se le da la oportunidad. Casos como los de Jeffren o el propio Pedrito. Y nosotros aquí aguantando a Cristianos y Kakas… Por cierto, a Esteban siempre le hemos dicho que se afeite,coño, pero nunca nos hace caso. El caso es que el tío luego sale y se las lleva de calle. ¡Qué cabrón! Por cierto, si estás tan buena como la Carbonero ya me puedes ir pasando el messenger.
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